Verlo aterrizar era un evento mundial; miles de personas se agolpaban en las vallas de los aeropuertos solo para ver cómo sus 32 ruedas tocaban el suelo y cómo sus seis motores atronaban el aire. Esta es la historia del avión que hizo que lo increíble pareciera rutinario.
Un origen espacial
El An-225 no nació para llevar paquetes de Amazon o coches de lujo. Su origen fue mucho más ambicioso: el Programa Espacial Soviético.
A finales de los años 80, la Unión Soviética necesitaba un avión capaz de transportar sobre su lomo al transbordador espacial Buran y a los componentes del cohete Energia. Como el Antonov An-124 (su hermano menor) no era suficiente, los ingenieros simplemente "alargaron" el diseño, añadieron dos motores más y una cola doble masiva para evitar las turbulencias de la carga externa.
Su primer vuelo fue el 21 de diciembre de 1988. Solo se construyó una unidad completa en toda la historia.
Un diseño de proporciones épicas
Lo que hacía al Mriya una maravilla no era solo su tamaño, sino los detalles técnicos para manejar tal masa:
• Seis motores: Utilizaba seis turbofans Ivchenko-Progress D-18T, cada uno capaz de generar un empuje de 51.700 libras.
• El tren de aterrizaje: Tenía un sistema de 32 ruedas. Las ruedas traseras eran direccionables, lo que permitía que este gigante pudiera girar en pistas de aterrizaje que, en teoría, eran demasiado estrechas para él.
• La nariz de "apertura de tiburón": Para cargar objetos largos, la cabina de mando se elevaba hacia arriba y una rampa se desplegaba desde el morro. El avión podía incluso "arrodillarse" bajando el tren de aterrizaje delantero para facilitar la entrada de la carga.
Especificaciones Técnicas: El Rey de los Pesos Pesados
Las cifras del An-225 parecen errores tipográficos, pero son reales:
• Peso máximo al despegue: Unas increíbles 640 toneladas.
• Capacidad de carga: Podía llevar 250.000 kg de carga interna. Para que te hagas una idea, eso equivale a llevar unos 4 o 5 tanques de guerra o el fuselaje de un Boeing 737 entero dentro de su bodega.
• Envergadura: Sus alas medían 88,4 metros, casi el largo de un campo de fútbol profesional.
• Longitud: 84 metros, lo que lo hacía el avión más largo jamás construido (hasta la llegada del Boeing 777X).
Una vida de récords
Tras el fin de la URSS y del programa Buran, el Mriya estuvo parado durante años, pero en 2001 fue restaurado para misiones de carga comercial extrema con Antonov Airlines. Desde entonces, se dedicó a batir récords mundiales (ostenta más de 200):
• Transportó el objeto más pesado jamás enviado por aire: un generador de una central eléctrica de 189 toneladas.
• Llevó palas de aerogeneradores gigantescas que no cabían en ningún otro sitio.
• Durante la pandemia de 2020, fue vital transportando toneladas de suministros médicos y mascarillas desde China a Europa en vuelos individuales que habrían requerido 5 o 6 aviones normales.
El triste final de un icono
Lamentablemente, la historia del An-225 tiene un capítulo final trágico. En febrero de 2022, durante los primeros días de la invasión rusa de Ucrania, el aeropuerto de Gostomel (donde el avión tenía su base) fue escenario de intensos combates. El Mriya resultó destruido en su hangar.
La noticia dio la vuelta al mundo y causó una tristeza profunda en la comunidad aeronáutica. Se perdió no solo un avión, sino una pieza única de la historia tecnológica de la humanidad. Ucrania ha prometido reconstruirlo utilizando partes del segundo fuselaje que nunca se terminó, pero es un proyecto inmenso y costoso.
Conclusión
El Antonov An-225 Mriya fue el último de los gigantes románticos. Un avión que desafiaba la vista y que demostraba que, con suficiente empuje y determinación, no hay carga en este planeta que no pueda volar. Aunque ya no surque los cielos, su leyenda como el "Sueño" de la aviación permanecerá intacta.




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